Original
El ser una persona celiaca no impide al enfermo ser feliz. Se es feliz porque se puede realizar todo igual que una persona que no lo sea, lo único es cuidar lo que se come.
En un principio quizá pueda resultar un caos al afrontar la enfermedad, pero conforme se va adaptando y aceptando la enfermedad es más feliz un enfermo celiaco ya que comienza a tener mejor calidad de vida.
Es importante tomarse la enfermedad con madurez, aceptar que se es enfermo celiaco, verlo de la mejor manera positiva ya que es una vida más saludable aunque se extrañen ciertos alimentos,