Sí, la práctica de deporte es altamente recomendable para personas con Trastorno por Déficit de Atención (TDAH), ya que el ejercicio físico aumenta los niveles de dopamina, norepinefrina y serotonina, neurotransmisores esenciales para mejorar el enfoque y la regulación emocional. La actividad física regular es una herramienta terapéutica complementaria eficaz que ayuda a gestionar los síntomas centrales del Trastorno por Déficit de Atención al reducir la impulsividad y mejorar la función ejecutiva.
El ejercicio físico actúa sobre la neuroplasticidad cerebral, fortaleciendo las conexiones en la corteza prefrontal, el área del cerebro responsable de la atención y el control de impulsos. Para los 223 miembros de nuestra comunidad en DiseaseMaps.org que viven con Trastorno por Déficit de Atención, la actividad física no es solo recreativa; es una intervención biológica. El ejercicio aeróbico ayuda a "calmar" la hiperactividad motora y proporciona una salida necesaria para la energía acumulada, facilitando que el cerebro se sienta más preparado para las tareas cognitivas posteriores.
No todos los deportes tienen el mismo impacto en el Trastorno por Déficit de Atención. Los deportes que requieren alta concentración, coordinación mano-ojo y una respuesta constante ante estímulos cambiantes suelen ser los más beneficiosos. Se recomienda priorizar actividades que mantengan al cerebro "enganchado" constantemente para evitar el aburrimiento, que es un desafío común en el Trastorno por Déficit de Atención.
La consistencia es más importante que la intensidad extrema. Para notar mejoras en la sintomatología del Trastorno por Déficit de Atención, la literatura clínica sugiere al menos 30 a 45 minutos de actividad física de intensidad moderada a vigorosa, realizada de 3 a 5 veces por semana. Es fundamental que la actividad sea gratificante para la persona, ya que el sistema de recompensa en el Trastorno por Déficit de Atención responde mejor cuando existe un componente de interés personal o diversión, lo que garantiza la adherencia a largo plazo.
Aunque el deporte es beneficioso, es importante considerar que algunas personas con Trastorno por Déficit de Atención pueden presentar dificultades con la coordinación motora gruesa o la frustración ante el fracaso inmediato. Es vital elegir actividades que permitan el progreso gradual y que no generen una presión excesiva por la competitividad, lo cual podría desincentivar a la persona. La supervisión de un entrenador que entienda las necesidades de neurodiversidad puede marcar una diferencia significativa en la experiencia deportiva.
Esta información tiene fines educativos y no reemplaza el consejo médico profesional; siempre consulte con su especialista para adaptar cualquier plan de ejercicio a su historial clínico específico.