No existe una dieta única para el síndrome de Alagille, pero una nutrición personalizada es fundamental para gestionar la colestasis crónica, la malabsorción de grasas y el fallo de medro que suelen caracterizar a esta condición.
El síndrome de Alagille es un trastorno multisistémico que afecta frecuentemente al hígado, provocando una disminución de los conductos biliares (pauciadad ductal). Esto impide que la bilis llegue al intestino para digerir y absorber las grasas y las vitaminas liposolubles (A, D, E y K). Por ello, el enfoque dietético debe centrarse en:
La gestión dietética no es solo una cuestión de calorías, sino de prevenir complicaciones graves como la osteoporosis o problemas de coagulación. Trabajar con un dietista-nutricionista especializado en enfermedades hepáticas pediátricas es esencial. Entendemos que las restricciones dietéticas pueden ser una carga emocional para las familias; por ello, el objetivo es equilibrar la salud hepática con el disfrute de la comida, priorizando siempre la estabilidad nutricional para mejorar la energía y el bienestar general.
Descargo de responsabilidad: Esta información es educativa y no sustituye el consejo médico profesional. Consulte siempre con el equipo de hepatología o gastroenterología de su centro de referencia antes de realizar cambios en la dieta de un paciente con síndrome de Alagille.