Sí, la práctica de actividad física es altamente recomendable para personas con Síndrome de Angelman, ya que mejora significativamente el tono muscular, la coordinación motora y el bienestar emocional. Se sugiere realizar ejercicio adaptado de forma diaria, priorizando actividades de bajo impacto que fomenten la seguridad y la estimulación sensorial, siempre bajo supervisión profesional para evitar riesgos asociados a la ataxia y las crisis epilépticas.
El Síndrome de Angelman se caracteriza por un retraso motor severo, ataxia (falta de equilibrio) y temblores. La actividad física estructurada no solo ayuda a fortalecer la musculatura, sino que también es una herramienta clave para mejorar la propiocepción y reducir la ansiedad, un síntoma frecuente en el Síndrome de Angelman. Al integrar el movimiento en la rutina diaria, se promueve una mayor independencia funcional y se ayuda a gestionar los problemas de sueño que afectan a un gran porcentaje de los pacientes.
Debido a la naturaleza del Síndrome de Angelman, las actividades deben ser personalizadas según las capacidades individuales. Es fundamental seleccionar ejercicios que minimicen el riesgo de caídas y maximicen el disfrute:
No existe una regla única para todos los pacientes con Síndrome de Angelman, pero la constancia es más importante que la intensidad. Se recomienda una frecuencia diaria de 20 a 45 minutos. La intensidad debe ser moderada; es crucial observar las señales de fatiga, ya que algunos pacientes presentan una tolerancia variable al esfuerzo. En nuestra comunidad de 263 miembros en DiseaseMaps.org, muchos padres reportan que sesiones cortas y frecuentes logran mejores resultados que una sesión larga e intensa que pueda sobreestimular al niño o adulto con Síndrome de Angelman.
La seguridad es la prioridad absoluta al diseñar un programa de ejercicios para el Síndrome de Angelman. Dado que la epilepsia es una comorbilidad presente en más del 80% de los casos, es vital evitar actividades que puedan desencadenar una crisis o donde una caída repentina suponga un peligro grave. Siempre se debe contar con la aprobación del neurólogo tratante y, preferiblemente, trabajar con un fisioterapeuta especializado en enfermedades raras que comprenda las limitaciones neurológicas específicas de esta condición.
Descargo de responsabilidad médica: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional; consulte siempre a su equipo de salud antes de realizar cambios en la rutina de cuidado.