La apraxia no es una enfermedad hereditaria en la mayoría de sus formas, ya que generalmente es el resultado de un daño cerebral adquirido o trastornos del neurodesarrollo. Aunque existen formas específicas, como la apraxia del habla infantil, donde se ha observado una predisposición genética en algunas familias, la gran mayoría de los casos de apraxia ocurren de manera esporádica.
La apraxia se caracteriza por la incapacidad de realizar movimientos complejos aprendidos a pesar de tener la voluntad y la capacidad física para hacerlo. En adultos, la apraxia suele ser causada por accidentes cerebrovasculares, tumores cerebrales, traumatismos craneoencefálicos o enfermedades neurodegenerativas que afectan al lóbulo parietal o al área premotora del cerebro. En el caso de la apraxia del habla infantil, la causa suele ser una alteración en la planificación motora del habla sin una causa física evidente.
La investigación actual sugiere lo siguiente respecto a la herencia de la apraxia:
En DiseaseMaps.org, 112 personas con apraxia han compartido sus experiencias, destacando que, independientemente del origen, el apoyo multidisciplinario es fundamental. El manejo de la apraxia se centra en la rehabilitación intensiva, incluyendo terapia del habla, terapia ocupacional y fisioterapia para reaprender los patrones motores perdidos o no desarrollados.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.