La aspergilosis es una infección, reacción alérgica o crecimiento micótico causado por el moho común Aspergillus, que se encuentra tanto en el interior de los hogares como al aire libre. Esta condición afecta principalmente a personas con sistemas inmunológicos debilitados, enfermedades pulmonares preexistentes o asma, y puede manifestarse de diversas formas, desde una reacción alérgica leve hasta una enfermedad pulmonar invasiva grave.
La aspergilosis se clasifica según cómo el hongo afecta al organismo. Las formas principales incluyen la aspergilosis broncopulmonar alérgica (ABPA), que afecta a personas con asma o fibrosis quística; el aspergiloma, una masa de hongo que se desarrolla en cavidades pulmonares previas; y la aspergilosis invasiva, la forma más peligrosa que ocurre cuando el hongo se propaga a los vasos sanguíneos y otros órganos en pacientes inmunocomprometidos.
Los síntomas de la aspergilosis varían drásticamente dependiendo del tipo y la salud general del paciente. Los signos clínicos más frecuentes incluyen:
El diagnóstico de la aspergilosis requiere una combinación de pruebas clínicas. Los médicos suelen utilizar radiografías o tomografías computarizadas (TC) del tórax para visualizar las lesiones, pruebas de sangre para detectar antígenos específicos (como el galactomanano) y cultivos de esputo. En la comunidad de DiseaseMaps.org, 497 personas con aspergilosis han compartido sus experiencias, lo que subraya la importancia de un diagnóstico temprano para mejorar el pronóstico.
No, la aspergilosis no es una enfermedad genética ni hereditaria. Se adquiere al inhalar esporas del hongo Aspergillus. Sin embargo, ciertas condiciones genéticas subyacentes, como la fibrosis quística o deficiencias inmunológicas hereditarias, pueden hacer que una persona sea significativamente más susceptible a desarrollar formas graves de la enfermedad.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.