La distrofia muscular de Becker (DMB) es causada por mutaciones genéticas en el gen DMD, que impiden la producción suficiente de distrofina, una proteína esencial para la integridad estructural de las células musculares. A diferencia de la distrofia de Duchenne, en la distrofia muscular de Becker el cuerpo produce una versión truncada o reducida de esta proteína, lo que explica por qué la progresión de la enfermedad suele ser más lenta y variable entre los pacientes.
El origen de la distrofia muscular de Becker reside en una alteración en el cromosoma X, específicamente en el locus Xp21.2. El gen DMD es uno de los genes más grandes del genoma humano y es responsable de codificar la proteína distrofina. En los pacientes con distrofia muscular de Becker, el error genético permite que se produzca una cantidad parcial de distrofina o una proteína de menor tamaño, lo que confiere una protección parcial a las fibras musculares frente al daño, a diferencia de lo que ocurre en formas más severas donde la proteína está totalmente ausente.
Sí, la distrofia muscular de Becker sigue un patrón de herencia recesiva ligada al cromosoma X. Esto significa que, en la mayoría de los casos, las mujeres son portadoras del gen mutado y pueden transmitirlo a su descendencia. Los hijos varones de una madre portadora tienen un 50% de probabilidad de heredar el gen y desarrollar la enfermedad, mientras que las hijas tienen un 50% de probabilidad de ser portadoras. Cabe destacar que, en aproximadamente un tercio de los casos, la mutación ocurre de novo, es decir, es una mutación espontánea que aparece por primera vez en el individuo afectado sin antecedentes familiares previos.
La severidad de la distrofia muscular de Becker es notablemente heterogénea debido a varios factores biológicos:
En nuestra plataforma DiseaseMaps.org, 93 personas con distrofia muscular de Becker han compartido sus experiencias, lo que demuestra la gran diversidad en la presentación de los síntomas y el impacto de esta condición en la vida diaria de los pacientes.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional; busque siempre la orientación de su médico ante cualquier duda sobre su salud.