El tratamiento principal y más eficaz para el Vértigo Posicional Paroxístico Benigno (VPPB) consiste en maniobras de reposición canalicular, como la maniobra de Epley, que desplazan los otolitos fuera de los canales semicirculares. Estas técnicas suelen resolver los síntomas de forma inmediata o en pocas sesiones, siendo un procedimiento ambulatorio altamente exitoso y no invasivo.
El Vértigo Posicional Paroxístico Benigno ocurre cuando pequeños cristales de carbonato de calcio se desplazan hacia los canales semicirculares del oído interno. El tratamiento estándar implica movimientos específicos de la cabeza y el cuerpo guiados por un especialista. Estas maniobras, como la de Epley o Semont, tienen una tasa de éxito superior al 80% después de la primera sesión, permitiendo que los otolitos regresen al utrículo, donde no causan mareos.
Es fundamental entender que los medicamentos supresores vestibulares, como la meclizina o el diazepam, generalmente no son efectivos para tratar el Vértigo Posicional Paroxístico Benigno. Estos fármacos pueden incluso retrasar la compensación vestibular natural. El uso de medicación se reserva únicamente para casos extremadamente agudos con náuseas intensas, pero nunca como tratamiento curativo de la causa mecánica del Vértigo Posicional Paroxístico Benigno.
Además de las maniobras realizadas en consulta, existen ejercicios de habituación que ayudan a reducir la sensibilidad vestibular residual. Los más comunes son:
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