El diagnóstico de la atresia biliar es un proceso urgente que combina pruebas de laboratorio, estudios de imagen y procedimientos quirúrgicos para confirmar la obstrucción de los conductos biliares extrahepáticos. Debido a que el pronóstico depende de una intervención temprana, generalmente antes de los 60 días de vida, el diagnóstico suele iniciarse tras observar ictericia persistente y acolia (heces pálidas) en el recién nacido.
Ante la sospecha clínica de atresia biliar, el primer paso es realizar pruebas de función hepática y niveles de bilirrubina (fraccionada en directa e indirecta). Una bilirrubina directa elevada (superior a 1.0 mg/dL o >20% de la bilirrubina total) es el hallazgo clave que diferencia la colestasis neonatal de la ictericia fisiológica común. Además, se realizan ecografías abdominales para descartar otras causas de colestasis, como quistes del colédoco, y para buscar el "signo del cordón triangular", un hallazgo ecográfico que sugiere fuertemente la presencia de atresia biliar.
Cuando los estudios iniciales no son concluyentes, la biopsia hepática es un paso crítico. En casos de atresia biliar, el patólogo busca características específicas como la proliferación de los conductillos biliares, tapones de bilis en los conductillos y fibrosis portal. Estos hallazgos histológicos proporcionan una precisión diagnóstica superior al 90% en centros especializados, permitiendo diferenciar la atresia biliar de otras hepatitis neonatales o trastornos metabólicos.
El estándar de oro para confirmar el diagnóstico es la colangiografía intraoperatoria. Si las pruebas previas sugieren atresia biliar, se realiza una laparotomía exploratoria para visualizar directamente el árbol biliar. Si se confirma la ausencia de permeabilidad en los conductos, los cirujanos proceden inmediatamente a realizar la operación de Kasai (portoenterostomía) para intentar restaurar el flujo biliar.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre con su equipo de especialistas para el diagnóstico y tratamiento de la atresia biliar.