Sí, la deficiencia de biotinidasa es una enfermedad hereditaria que se transmite de forma autosómica recesiva. Esto significa que un niño debe heredar una copia del gen mutado (*BTD*) de cada uno de sus padres para desarrollar la condición.
La deficiencia de biotinidasa ocurre cuando ambos progenitores son portadores asintomáticos de una mutación en el gen *BTD*. Al ser una herencia autosómica recesiva, cada vez que dos padres portadores tienen un hijo, existe un 25% de probabilidad de que el niño nazca con la enfermedad, un 50% de probabilidad de que sea portador sano y un 25% de probabilidad de que no herede la mutación en absoluto.
La severidad de la deficiencia de biotinidasa suele correlacionarse con el tipo de mutación genética presente. Los niveles de actividad de la enzima biotinidasa determinan la clasificación de la enfermedad:
Dado que la deficiencia de biotinidasa es una condición genética, es fundamental realizar pruebas a los hermanos de un paciente diagnosticado. Gracias al tamizaje neonatal, muchos países detectan la deficiencia de biotinidasa al nacer, permitiendo iniciar el tratamiento con biotina suplementaria antes de que aparezcan síntomas neurológicos o cutáneos irreversibles. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, 14 personas han compartido sus experiencias, destacando que el diagnóstico temprano cambió radicalmente su calidad de vida.
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