El síndrome de Brugada es una canalopatía cardíaca hereditaria que aumenta el riesgo de arritmias ventriculares graves, por lo que la práctica deportiva debe ser siempre supervisada por un electrofisiólogo. Aunque el ejercicio moderado suele ser seguro para muchos pacientes, la actividad física intensa o competitiva puede estar contraindicada, especialmente en individuos sintomáticos o con antecedentes familiares de muerte súbita.
El síndrome de Brugada afecta la actividad eléctrica del corazón debido a mutaciones genéticas (frecuentemente en el gen SCN5A). Durante el ejercicio intenso, se producen cambios en la temperatura corporal, los niveles de electrolitos y el tono autonómico (el equilibrio entre el sistema simpático y parasimpático). En pacientes con síndrome de Brugada, estas fluctuaciones pueden desencadenar arritmias ventriculares potencialmente mortales. Es fundamental entender que el riesgo no es uniforme para todos; varía según el perfil de riesgo individual, la presencia de síntomas previos y los hallazgos en el electrocardiograma (ECG).
La recomendación actual para pacientes con síndrome de Brugada es priorizar actividades aeróbicas de baja a moderada intensidad. La clave es evitar el sobreesfuerzo, la deshidratación y los picos de adrenalina asociados al deporte de alta competición. Los expertos sugieren considerar las siguientes pautas:
Antes de comenzar cualquier programa de ejercicio, todo paciente con síndrome de Brugada debe someterse a una evaluación cardiológica exhaustiva. Esto incluye una prueba de esfuerzo (ergometría) para observar cómo responde el corazón al estrés físico bajo supervisión médica. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, donde 228 personas con síndrome de Brugada comparten sus experiencias, muchos reportan que la comunicación abierta con su electrofisiólogo sobre sus metas deportivas ha sido esencial para mantener un estilo de vida activo sin comprometer su seguridad cardíaca.
Es vital que el entorno cercano de un paciente con síndrome de Brugada esté capacitado en maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y sepa cómo utilizar un desfibrilador externo automático (DEA). Dado que el síndrome de Brugada puede manifestarse de forma repentina, el acceso rápido a la desfibrilación es la medida de seguridad más efectiva para salvar vidas.
Aviso médico: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional; consulte siempre a su cardiólogo o electrofisiólogo sobre su caso específico.