Las malformaciones cavernosas, también conocidas como cavernomas, son lesiones vasculares benignas causadas principalmente por mutaciones genéticas en los genes CCM1, CCM2 o CCM3. Estas mutaciones interrumpen la formación normal de los capilares sanguíneos, dando lugar a estructuras vasculares dilatadas y frágiles que pueden presentarse de forma esporádica o hereditaria.
La causa subyacente de las malformaciones cavernosas es una alteración en la vía de señalización que regula la unión entre las células endoteliales de los vasos sanguíneos. En el caso de las formas familiares, existe una herencia autosómica dominante, lo que significa que un progenitor afectado tiene un 50% de probabilidad de transmitir la mutación a su descendencia. En la comunidad de DiseaseMaps, donde 124 personas conviven con este diagnóstico, vemos cómo la carga genética influye directamente en la cantidad y tamaño de las lesiones.
Es fundamental distinguir entre ambos tipos para comprender el riesgo de progresión de las malformaciones cavernosas:
Aunque las malformaciones cavernosas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, su impacto clínico depende críticamente de su ubicación en el cerebro o la médula espinal. La fragilidad de las paredes vasculares en estos cavernomas puede provocar microhemorragias, las cuales son la causa principal de los síntomas neurológicos asociados a las malformaciones cavernosas, como convulsiones o déficits focales.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista para decisiones sobre su salud.