En general, las personas con coroideremia pueden y deben realizar actividad física, ya que no existe evidencia de que el ejercicio acelere la degeneración retiniana. Sin embargo, debido a la pérdida progresiva de la visión periférica (visión de túnel) y a la dificultad para adaptarse a la oscuridad (nictalopia) característica de la coroideremia, es fundamental priorizar deportes en entornos seguros, iluminados y que minimicen el riesgo de impactos oculares o caídas.
La coroideremia es una enfermedad genética ligada al cromosoma X que causa una degeneración progresiva de la coroides, el epitelio pigmentario de la retina y los fotorreceptores. A medida que progresa, la reducción del campo visual dificulta la percepción de obstáculos laterales, lo que aumenta el riesgo de tropezones o colisiones. Es vital adaptar la intensidad y el entorno del ejercicio a la etapa específica de la coroideremia en la que se encuentre el paciente.
La clave es elegir actividades que no dependan de una visión periférica rápida ni de una visión nocturna precisa. Se recomienda optar por:
Dada la naturaleza degenerativa de la coroideremia, se deben evitar deportes de contacto físico intenso (como boxeo o artes marciales) debido al riesgo de traumatismo ocular. Además, en nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, donde 96 personas con coroideremia comparten sus experiencias, muchos reportan que la fatiga visual al final del día puede exacerbar la sensación de pérdida de campo visual; por ello, es preferible realizar actividad física moderada durante las horas de mayor claridad.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre con su especialista antes de cambiar su rutina de ejercicios.