Sí, la práctica regular de ejercicio físico es altamente recomendable para personas con Trastorno por estrés postraumático (TEPT), ya que ayuda a regular el sistema nervioso y reducir la hiperactivación. El ejercicio actúa como una herramienta complementaria eficaz para procesar el estrés acumulado, siempre que se adapte a las necesidades sensoriales y emocionales de cada paciente.
El Trastorno por estrés postraumático altera la respuesta de "lucha o huida" del cuerpo. El ejercicio físico permite descargar la energía contenida y promueve la liberación de endorfinas y la regulación del cortisol. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, donde 77 personas con Trastorno por estrés postraumático comparten sus experiencias, muchos reportan que la actividad física les ayuda a reconectar con su cuerpo, un aspecto fundamental para recuperar la sensación de seguridad tras un trauma.
No existe un deporte único, pero las actividades que fomentan la atención plena (mindfulness) suelen ser más beneficiosas para quienes viven con Trastorno por estrés postraumático. Se recomienda priorizar actividades que no generen una sobreestimulación sensorial excesiva.
La clave en el Trastorno por estrés postraumático es la consistencia, no la intensidad extrema. Un programa de 3 a 4 sesiones semanales de 30 minutos de intensidad moderada suele ser suficiente. Es vital evitar el sobreesfuerzo, ya que una intensidad demasiado alta puede, en algunos casos, disparar síntomas de hiperactivación o ataques de pánico en personas con Trastorno por estrés postraumático.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista antes de realizar cambios en su rutina de salud.