La Deficiencia Congénita de Sacarasa Isomaltasa (CSID) es un trastorno metabólico hereditario causado por una mutación en el gen SI, que impide la digestión adecuada de la sacarosa y el almidón. Identificada por primera vez en la década de 1960, esta condición crónica se manifiesta principalmente a través de síntomas gastrointestinales severos que aparecen al introducir alimentos sólidos en la dieta infantil.
La Deficiencia Congénita de Sacarasa Isomaltasa es provocada por una deficiencia en la enzima sacarasa-isomaltasa en el borde en cepillo del intestino delgado. Sin esta enzima, los azúcares complejos no pueden descomponerse en glucosa y fructosa, lo que provoca fermentación bacteriana en el colon. Es un trastorno genético autosómico recesivo; esto significa que el paciente debe heredar una copia mutada del gen SI de cada uno de sus progenitores.
Los síntomas suelen comenzar tras la introducción de frutas, cereales o jugos en la dieta de los bebés. Los pacientes con Deficiencia Congénita de Sacarasa Isomaltasa presentan frecuentemente:
La prevalencia exacta de la Deficiencia Congénita de Sacarasa Isomaltasa es difícil de determinar, aunque se estima en 1 de cada 5,000 personas en poblaciones europeas, siendo significativamente más común en poblaciones inuit de Groenlandia y Alaska (hasta 1 de cada 20). En la comunidad de DiseaseMaps, contamos con 140 personas que han compartido sus experiencias viviendo con Deficiencia Congénita de Sacarasa Isomaltasa, lo que subraya la importancia del apoyo entre pares.
El diagnóstico moderno de la Deficiencia Congénita de Sacarasa Isomaltasa se realiza mediante pruebas genéticas moleculares o biopsias intestinales para medir la actividad enzimática. El tratamiento principal es la restricción dietética de sacarosa y almidón, a menudo complementada con terapia de reemplazo enzimático (sacrosidasa) administrada con las comidas.
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