La actividad física es fundamental para el manejo del Síndrome de Dolor Regional Complejo (CRPS), siempre que se realice de forma gradual, supervisada y adaptada a la tolerancia individual del paciente para evitar exacerbaciones del dolor.
Para quienes viven con Síndrome de Dolor Regional Complejo (CRPS), el reposo absoluto suele ser contraproducente, ya que favorece la atrofia muscular, la rigidez articular y el fenómeno de "desuso" que puede empeorar los síntomas. El objetivo del ejercicio no es el rendimiento deportivo tradicional, sino la desensibilización del sistema nervioso y la mejora de la propiocepción.
La elección del deporte debe priorizar el bajo impacto y el control del movimiento. Las recomendaciones específicas incluyen:
La regla de oro para el Síndrome de Dolor Regional Complejo (CRPS) es "empezar bajo y avanzar lento". La intensidad nunca debe provocar un aumento significativo del dolor que perdure horas después de la sesión. Se sugiere realizar sesiones cortas, de 10 a 15 minutos, con una frecuencia diaria o de días alternos, aumentando la duración solo cuando el cuerpo muestre tolerancia. Escuchar las señales del sistema nervioso es crucial; si el dolor aumenta tras el ejercicio, se debe reducir la intensidad en la siguiente sesión. El objetivo es mantener la movilidad y la funcionalidad, no superar límites físicos que puedan activar el sistema nervioso simpático.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional. Cada caso de Síndrome de Dolor Regional Complejo (CRPS) es único, por lo que debe consultar con su equipo multidisciplinario antes de iniciar cualquier programa de ejercicio.