La cutis marmorata telangiectasia congénita (CMTC) es una rara anomalía vascular cutánea de origen esporádico, descrita por primera vez por Cato van Lohuizen en 1922. Se caracteriza por un patrón reticulado persistente de color violáceo en la piel que suele estar presente al nacer y, en muchos casos, tiende a atenuarse de forma espontánea durante la infancia.
La cutis marmorata telangiectasia congénita fue identificada formalmente en 1922 por el pediatra holandés Cato van Lohuizen, quien distinguió esta condición de la "cutis marmorata" fisiológica (que aparece por frío). A diferencia de la variante fisiológica, la cutis marmorata telangiectasia congénita no desaparece al calentar la piel. Históricamente, se consideraba una condición puramente dermatológica, pero con el avance de la medicina, se comprendió que puede asociarse a otras anomalías del desarrollo, lo que requiere un enfoque multidisciplinario.
Esta condición se manifiesta principalmente como un patrón reticulado (similar a una red) que no desaparece. Los pacientes con cutis marmorata telangiectasia congénita suelen presentar los siguientes hallazgos clínicos:
La gran mayoría de los casos de cutis marmorata telangiectasia congénita son esporádicos, lo que significa que ocurren de forma aleatoria sin antecedentes familiares directos. Hasta la fecha, no se ha identificado un patrón de herencia mendeliana claro para la cutis marmorata telangiectasia congénita. Los investigadores sugieren que podría tratarse de una mutación somática poscigótica, lo que explicaría por qué la afección suele presentarse de manera segmentaria o localizada en el cuerpo.
Actualmente, la comunidad de DiseaseMaps.org cuenta con 55 personas que comparten sus experiencias con la cutis marmorata telangiectasia congénita, lo cual ayuda a visibilizar que, aunque es una enfermedad rara, no están solos. El manejo clínico se centra en el seguimiento dermatológico y, en casos específicos, en la evaluación por especialistas en genética o pediatría para descartar otras malformaciones asociadas. No existe una cura única, pero el pronóstico para la mayoría de los niños es favorable, ya que la visibilidad de las marcas suele mejorar significativamente con el crecimiento.
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