El Síndrome de Edwards, también conocido como trisomía 18, no es una enfermedad contagiosa bajo ninguna circunstancia. Es un trastorno genético causado por la presencia de un cromosoma 18 adicional en todas o algunas de las células del cuerpo, por lo que no puede transmitirse de una persona a otra a través del contacto, fluidos o cualquier otro medio.
El Síndrome de Edwards ocurre debido a un error aleatorio en la división celular durante la formación de los óvulos o espermatozoides, o en las primeras etapas del desarrollo embrionario. A diferencia de las enfermedades infecciosas causadas por virus o bacterias, el Síndrome de Edwards es una condición cromosómica. En aproximadamente el 95% de los casos, el individuo presenta una trisomía 18 completa, lo que significa que cada célula del cuerpo tiene tres copias del cromosoma 18 en lugar de las dos habituales.
En la gran mayoría de los casos, el Síndrome de Edwards no se hereda de los padres. La anomalía suele ser un evento espontáneo denominado "de novo". Sin embargo, existe una forma mucho menos común llamada translocación, donde una parte del cromosoma 18 se adhiere a otro cromosoma. En estos casos específicos, uno de los padres puede ser portador de un reordenamiento cromosómico equilibrado. Por ello, si una familia ha tenido un hijo con esta condición, es fundamental realizar una consulta con un asesor genético para evaluar el riesgo de recurrencia mediante un análisis de cariotipo parental.
El Síndrome de Edwards se manifiesta con una amplia variedad de signos físicos y problemas de salud. Dado que el material genético adicional afecta el desarrollo de múltiples sistemas, los síntomas suelen incluir:
El diagnóstico del Síndrome de Edwards suele realizarse mediante pruebas prenatales (como el cribado bioquímico, ecografías o estudios genéticos como la amniocentesis) o tras el nacimiento mediante un cariotipo. Es una noticia que genera un impacto emocional profundo en las familias. En nuestra comunidad de DiseaseMaps, donde contamos con 108 miembros que han compartido sus experiencias, enfatizamos que no existe ninguna culpa parental ni factor externo que cause esta condición. El apoyo psicológico y el contacto con grupos de padres que atraviesan situaciones similares son pilares fundamentales para el bienestar de la familia.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional; siempre busque la orientación de su médico ante cualquier duda sobre su salud o la de sus familiares.