El síndrome de la silla vacía (o silla turca vacía) es un hallazgo radiológico donde la glándula pituitaria se comprime contra las paredes de la silla turca, permitiendo que el líquido cefalorraquídeo entre en el espacio sellar. Para saber si usted lo padece, es fundamental realizar una resonancia magnética (RM) del cerebro, ya que muchos pacientes son asintomáticos y el diagnóstico suele ser un hallazgo incidental.
Aunque el síndrome de la silla vacía suele ser asintomático, cuando aparecen manifestaciones clínicas, estas se deben principalmente a la disfunción hormonal o al aumento de la presión intracraneal. Los síntomas más frecuentes reportados por la comunidad de 15 personas en DiseaseMaps incluyen:
El diagnóstico definitivo del síndrome de la silla vacía se confirma mediante pruebas de imagen, preferiblemente una resonancia magnética (RM) de alta resolución. Una vez identificado el hallazgo anatómico, el endocrinólogo debe realizar un perfil hormonal completo para descartar que la compresión de la glándula esté afectando la producción de hormonas vitales, como la hormona del crecimiento, el cortisol o las hormonas tiroideas.
El síndrome de la silla vacía puede ser primario (idiopático) o secundario (causado por cirugía, radioterapia o infarto hipofisario). La prevalencia es mayor en mujeres obesas de mediana edad y en personas con hipertensión arterial, condiciones que pueden contribuir a la presión mecánica sobre la estructura sellar.
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista para un diagnóstico personalizado sobre el síndrome de la silla vacía.