Sí, el ejercicio físico es altamente recomendable para las personas con esofagitis eosinofílica, ya que ayuda a reducir el estrés crónico y mejora el bienestar general sin impactar directamente en la inflamación esofágica. No existe una restricción específica por la enfermedad, pero es fundamental adaptar la intensidad según el estado nutricional y la presencia de síntomas de reflujo o disfagia.
La esofagitis eosinofílica puede provocar disfagia (dificultad para tragar) y dolor torácico, lo que en ocasiones limita la ingesta calórica adecuada antes del ejercicio. Es vital asegurar que el paciente mantenga niveles óptimos de energía, especialmente si sigue dietas de eliminación restrictivas. El ejercicio regular es beneficioso, pero si se experimentan síntomas como ardor o dolor al tragar, es importante evitar ejercicios de alta intensidad que aumenten la presión intraabdominal y favorezcan el reflujo gastroesofágico asociado a la esofagitis eosinofílica.
No hay un deporte contraindicado, pero la elección debe basarse en la comodidad individual. Los expertos sugieren:
Es fundamental escuchar al cuerpo. Si el paciente presenta un episodio de impacto alimentario o disfagia severa, se debe reducir la intensidad del ejercicio. Además, la hidratación es clave, pero debe realizarse con precaución si el paciente tiene dificultad para tragar líquidos, optando por sorbos pequeños y frecuentes en lugar de grandes cantidades de una sola vez.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre con su especialista antes de realizar cambios en su actividad física.