La esofagitis eosinofílica es una enfermedad inflamatoria crónica del esófago mediada por una reacción inmune, reconocida clínicamente por primera vez en la década de 1990. Aunque históricamente se confundía con el reflujo gastroesofágico, hoy se entiende como una entidad distinta caracterizada por la acumulación excesiva de glóbulos blancos llamados eosinófilos en el tejido esofágico.
Aunque existen descripciones aisladas de infiltración esofágica en la literatura médica previa, la esofagitis eosinofílica no fue descrita formalmente como una patología independiente hasta 1993. Antes de este hito, los pacientes que sufrían impactación de alimentos y disfagia eran a menudo diagnosticados erróneamente con enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) resistente al tratamiento. El reconocimiento de que la esofagitis eosinofílica no respondía a los inhibidores de la bomba de protones fue clave para diferenciarla.
La comprensión de esta condición ha evolucionado rápidamente. En la comunidad de DiseaseMaps.org, 164 personas con esofagitis eosinofílica han compartido sus experiencias, lo que ayuda a mapear la creciente incidencia de esta enfermedad. Los criterios diagnósticos actuales se han estandarizado internacionalmente:
La investigación genética sugiere que la esofagitis eosinofílica tiene una base poligénica compleja, donde los factores ambientales interactúan con una predisposición genética subyacente. Se observa a menudo una agregación familiar, lo que indica que los miembros de una misma familia tienen un riesgo mayor de desarrollar esofagitis eosinofílica en comparación con la población general.
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