La Atresia Esofágica es una malformación congénita que se detecta casi exclusivamente en el periodo neonatal inmediato, caracterizada por la interrupción de la continuidad del esófago. Dado que es una condición presente desde el nacimiento, no es posible "desarrollarla" en la edad adulta; si usted es un adulto preocupado por síntomas digestivos, estos no corresponden a la Atresia Esofágica, sino probablemente a otras patologías esofágicas adquiridas.
La Atresia Esofágica es un defecto estructural en el cual el esófago no se forma como un tubo continuo, sino que termina en una bolsa ciega, impidiendo que los alimentos lleguen al estómago. Esta condición ocurre aproximadamente en 1 de cada 3,000 a 4,500 nacidos vivos. En la gran mayoría de los casos (cerca del 85%), la Atresia Esofágica se presenta junto con una fístula traqueoesofágica, que es una conexión anormal entre el esófago y la tráquea.
El diagnóstico de la Atresia Esofágica suele realizarse en la sala de partos o en las primeras horas de vida debido a signos de alarma muy específicos. Los médicos y enfermeras observan lo siguiente:
Una vez que el equipo médico sospecha de Atresia Esofágica, la confirmación se realiza mediante una radiografía de tórax y abdomen. En la imagen, se observa la punta de la sonda nasogástrica enrollada en la bolsa esofágica superior. En algunos casos, se puede utilizar una pequeña cantidad de contraste radiopaco para definir la anatomía exacta, aunque generalmente la radiografía simple es suficiente para proceder con la cirugía de corrección, la cual es necesaria de forma urgente tras el nacimiento.
Recibir un diagnóstico de Atresia Esofágica puede ser una experiencia emocionalmente intensa para los padres. En DiseaseMaps.org, contamos con una comunidad de 236 personas que han compartido sus experiencias y desafíos, lo cual puede ser un recurso invaluable para encontrar apoyo emocional, consejos sobre el manejo postoperatorio y acompañamiento en el crecimiento de niños que han superado esta condición.
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; ante cualquier síntoma, consulte siempre a un especialista.