La Enfermedad de Fabry no es una enfermedad contagiosa bajo ninguna circunstancia, ya que no es causada por virus, bacterias ni ningún otro agente infeccioso. Se trata de un trastorno genético hereditario causado por una mutación en el gen GLA, lo que significa que no puede transmitirse a través del contacto físico, la convivencia o el intercambio de fluidos.
La Enfermedad de Fabry es un trastorno de almacenamiento lisosomal provocado por una deficiencia o ausencia total de la enzima alfa-galactosidasa A. Esta deficiencia impide que el cuerpo descomponga adecuadamente una sustancia grasa llamada globotriaosilceramida (Gb3). Con el tiempo, la acumulación de esta sustancia en las células de diversos órganos, como los riñones, el corazón y el sistema nervioso, provoca las complicaciones características de la Enfermedad de Fabry. Al ser un problema metabólico interno determinado por el ADN, es imposible "contagiarse" de otra persona.
La Enfermedad de Fabry sigue un patrón de herencia ligado al cromosoma X. Esto implica que el gen defectuoso se encuentra en el cromosoma X, uno de los dos cromosomas sexuales. Los hombres con la mutación la transmitirán a todas sus hijas pero a ninguno de sus hijos, mientras que las mujeres con la mutación tienen un 50% de probabilidad de transmitirla a sus hijos e hijas en cada embarazo. Es fundamental comprender que la Enfermedad de Fabry está presente desde el momento de la concepción debido a la herencia genética familiar.
Comprender que la Enfermedad de Fabry es genética y no infecciosa ayuda a eliminar el estigma social que a veces enfrentan los pacientes. En la comunidad de DiseaseMaps.org, donde 174 personas con Enfermedad de Fabry comparten sus experiencias, el apoyo mutuo es vital para manejar la carga emocional del diagnóstico. Los pacientes deben saber que:
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional; consulte siempre a su médico especialista ante cualquier duda sobre su salud.