La deficiencia del factor XIII es un trastorno hemorrágico poco frecuente causado por mutaciones genéticas que impiden la correcta formación de coágulos estables. Esta condición es mayoritariamente hereditaria, siguiendo un patrón autosómico recesivo, lo que significa que ambos padres deben portar el gen alterado para transmitir la deficiencia del factor XIII a su descendencia.
La deficiencia del factor XIII ocurre debido a mutaciones en los genes F13A1 o F13B, los cuales contienen las instrucciones para producir las subunidades A y B del factor XIII de la coagulación. Cuando estas proteínas no se producen o funcionan incorrectamente, el fibrinógeno no logra formar una red estable, provocando hemorragias graves. En nuestra plataforma DiseaseMaps.org, 5 personas con deficiencia del factor XIII comparten sus experiencias sobre cómo estas mutaciones afectan su vida diaria.
Sí, la deficiencia del factor XIII es casi siempre hereditaria. Al ser un trastorno autosómico recesivo, los individuos afectados heredan dos copias del gen mutado. Aunque existen casos excepcionales de formas adquiridas —donde el cuerpo desarrolla anticuerpos contra su propio factor XIII, a menudo vinculados a enfermedades autoinmunes o malignas—, la forma congénita es la presentación clínica más estudiada y prevalente en la literatura médica.
La severidad de la deficiencia del factor XIII depende principalmente del nivel residual de actividad del factor en la sangre. Los síntomas comunes incluyen:
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista para el manejo de su salud.