El síndrome de Fraser es una condición genética de herencia autosómica recesiva, lo que significa que un individuo debe heredar una copia del gen mutado de ambos padres para manifestar la enfermedad. Aunque los padres suelen ser portadores asintomáticos, existe un riesgo del 25% de recurrencia en cada embarazo si ambos portan la mutación responsable del síndrome de Fraser.
El síndrome de Fraser es causado principalmente por mutaciones en los genes FRAS1, FREM2 o GRIP1. Al seguir un patrón de herencia autosómica recesiva, los padres de un niño afectado tienen un riesgo del 25% de tener otro hijo con la misma condición en futuros embarazos. En la comunidad de DiseaseMaps.org, donde 17 personas con síndrome de Fraser comparten sus experiencias, la comprensión de este patrón es fundamental para la planificación familiar y el asesoramiento genético.
Cuando ambos progenitores son portadores de una variante patogénica, las probabilidades para cada embarazo son las siguientes:
El diagnóstico clínico del síndrome de Fraser se basa en la presencia de criptoftalmos (párpados fusionados), sindactilia (fusión de dedos) y anomalías renales. Para confirmar la causa genética, se realizan pruebas moleculares mediante secuenciación de genes específicos (panel de genes o secuenciación del exoma completo). El asesoramiento genético es esencial para las familias afectadas por el síndrome de Fraser, ya que permite identificar a los portadores y discutir las opciones de diagnóstico prenatal o preimplantacional.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.