La Degeneración Frontotemporal (DFT) es un grupo de trastornos neurodegenerativos progresivos caracterizados por la atrofia focal de los lóbulos frontal y temporal del cerebro, lo que provoca cambios significativos en el comportamiento, la personalidad y el lenguaje. A diferencia de otras demencias, la Degeneración Frontotemporal suele manifestarse en personas más jóvenes, generalmente entre los 45 y 65 años, afectando profundamente la vida familiar y social.
Los síntomas de la Degeneración Frontotemporal varían según la región cerebral afectada. Clínicamente, se clasifica en variantes conductuales, donde predominan la desinhibición, la apatía y la pérdida de empatía, y variantes del lenguaje, conocidas como afasia progresiva primaria. La Degeneración Frontotemporal impacta de forma temprana funciones ejecutivas como la planificación, el juicio y el autocontrol, lo que suele confundirse inicialmente con trastornos psiquiátricos.
Aproximadamente entre el 30% y el 50% de los casos de Degeneración Frontotemporal tienen un componente genético familiar. Mutaciones en genes específicos como C9orf72, MAPT y GRN han sido identificadas como causas principales de estas formas hereditarias. Es fundamental que las familias afectadas consideren la asesoría genética para comprender los riesgos de transmisión.
El diagnóstico de la Degeneración Frontotemporal es complejo y requiere un enfoque multidisciplinario. Las herramientas incluyen:
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