La gastritis en sí misma no es una enfermedad contagiosa, ya que se refiere a la inflamación del revestimiento del estómago causada por diversos factores. Sin embargo, la causa más frecuente de gastritis crónica, la bacteria Helicobacter pylori, puede transmitirse de persona a persona a través de la saliva, el agua o alimentos contaminados, lo cual puede derivar en el desarrollo de gastritis en individuos susceptibles.
Es fundamental entender que la gastritis no es una infección única, sino un estado inflamatorio. La causa principal es la infección por la bacteria Helicobacter pylori, presente en aproximadamente el 50% de la población mundial. Otros factores que desencadenan la gastritis incluyen el uso prolongado de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno o la aspirina, el consumo excesivo de alcohol, el estrés físico intenso tras una cirugía o lesión grave, y trastornos autoinmunes donde el cuerpo ataca las células del revestimiento estomacal.
Aunque la gastritis no se "contagia" como un resfriado, la bacteria H. pylori que la provoca sí tiene mecanismos de transmisión específicos. La mayoría de los expertos coinciden en que la infección ocurre principalmente durante la infancia. Las vías de transmisión más documentadas incluyen:
La gastritis no se hereda directamente como un rasgo genético simple, pero existe una predisposición familiar. Algunas personas tienen una mayor susceptibilidad genética a desarrollar una respuesta inflamatoria más severa ante la presencia de H. pylori o ante el uso de ciertos medicamentos. Además, los hábitos alimenticios y el estilo de vida compartidos dentro de un núcleo familiar pueden influir en la prevalencia de la gastritis entre parientes cercanos.
El diagnóstico clínico de la gastritis se realiza generalmente a través de una endoscopia digestiva alta con biopsia para verificar la presencia de H. pylori o cambios inflamatorios. En nuestra comunidad de DiseaseMaps, donde 78 personas con gastritis comparten sus vivencias, observamos que el manejo es altamente personalizado. El tratamiento suele combinar inhibidores de la bomba de protones (como el omeprazol) para reducir el ácido y, si la bacteria está presente, un esquema de antibióticos específico.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional, diagnóstico o tratamiento; siempre busque la orientación de su médico ante cualquier duda sobre su salud.