Sí, la actividad física es altamente recomendable para las personas con Reflujo Gastroesofágico, siempre y cuando se elijan ejercicios de bajo impacto que no aumenten la presión intraabdominal, la cual es el principal detonante de los síntomas.
Para quienes viven con Reflujo Gastroesofágico, el objetivo es mantener una vida activa sin exacerbar la regurgitación ácida. Los ejercicios aeróbicos de intensidad moderada, como caminar a paso ligero, nadar o practicar yoga (evitando posturas invertidas o compresiones abdominales intensas), son ideales. Es fundamental evitar actividades que requieran esfuerzos isométricos prolongados o levantamiento de pesas pesadas, ya que estas acciones aumentan la presión sobre el esfínter esofágico inferior, facilitando el retorno del contenido gástrico hacia el esófago.
La consistencia es más importante que la intensidad extrema en el manejo del Reflujo Gastroesofágico. Se sugiere realizar entre 150 y 300 minutos de actividad física de intensidad moderada a la semana, distribuidos en sesiones de 30 a 45 minutos. Un aspecto crucial es el tiempo transcurrido desde la última ingesta: recomendamos esperar al menos dos horas después de comer antes de realizar cualquier ejercicio para minimizar el riesgo de reflujo. Escuchar a su cuerpo es vital; si experimenta ardor retroesternal o sensación de quemazón, reduzca la intensidad inmediatamente.
Entendemos que el Reflujo Gastroesofágico puede generar ansiedad al realizar actividades físicas por temor a un episodio doloroso. Sin embargo, el ejercicio regular ayuda a reducir el peso corporal y mejora la motilidad digestiva, lo cual es beneficioso a largo plazo para el control de la enfermedad. Integrar el movimiento en su rutina diaria no solo fortalece su salud física, sino que también mejora su bienestar emocional, reduciendo el estrés que, a menudo, actúa como un factor desencadenante de los síntomas.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye la consulta médica personalizada. Consulte siempre con su gastroenterólogo antes de iniciar un nuevo régimen de ejercicio, especialmente si presenta síntomas persistentes o complicaciones esofágicas.