La deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD) es una de las enzimopatías más comunes en el mundo, afectando aproximadamente a 400 millones de personas a nivel global. Aunque su prevalencia varía drásticamente según la región geográfica, se estima que afecta a cerca del 5% de la población mundial, siendo especialmente frecuente en áreas donde la malaria es o fue endémica.
La distribución de la deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa no es uniforme debido a la presión selectiva ejercida por la malaria. Las variantes genéticas que causan esta deficiencia confieren una ventaja de supervivencia contra el parásito de la malaria, lo que explica por qué las tasas más altas se encuentran en África, el Mediterráneo y el sudeste asiático. En algunas comunidades, la prevalencia de la deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa puede superar el 20-30% de la población.
La deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa tiene un patrón de herencia ligado al cromosoma X. Esto significa que los hombres, al tener un solo cromosoma X, se ven afectados con mayor frecuencia y gravedad. Las mujeres pueden ser portadoras y, en casos específicos, presentar síntomas si tienen una inactivación sesgada del cromosoma X.
La mayoría de las personas con deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa son asintomáticas durante gran parte de su vida. Los episodios hemolíticos ocurren principalmente tras la exposición a factores desencadenantes:
En DiseaseMaps.org, 12 personas con deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa han compartido sus experiencias, lo que ayuda a otros a identificar desencadenantes específicos y manejar la condición con mayor seguridad.
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