La mastitis granulomatosa es una afección inflamatoria crónica benigna pero compleja, cuyos avances recientes se centran en terapias inmunomoduladoras para evitar cirugías agresivas. Actualmente, el enfoque clínico prioriza el uso de metotrexato, corticosteroides y, en casos seleccionados, agentes biológicos para controlar la recurrencia de la mastitis granulomatosa sin comprometer la integridad estética de la mama.
El manejo de la mastitis granulomatosa ha evolucionado desde la resección quirúrgica amplia hacia enfoques conservadores. Las investigaciones actuales destacan el uso de regímenes de metotrexato a largo plazo, que han demostrado ser eficaces para inducir la remisión. Además, se están explorando terapias dirigidas que minimizan los efectos secundarios sistémicos, permitiendo que las 74 personas con mastitis granulomatosa registradas en DiseaseMaps.org tengan mejores opciones terapéuticas personalizadas.
El diagnóstico de la mastitis granulomatosa requiere descartar otras patologías como la tuberculosis mamaria o el carcinoma. Los avances en imagenología, especialmente la ecografía de alta resolución y la resonancia magnética dinámica, permiten ahora una mejor delimitación de las lesiones. Los criterios diagnósticos actuales incluyen:
La tendencia actual en el tratamiento de la mastitis granulomatosa es evitar la cirugía radical. La evidencia sugiere que la intervención quirúrgica temprana puede aumentar el riesgo de fístulas y recurrencias. La cirugía se reserva hoy principalmente para el drenaje de abscesos cuando el tratamiento médico no es suficiente o para la confirmación diagnóstica inicial.
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista para decisiones sobre su tratamiento.