La deficiencia de la hormona de crecimiento (DHC) no es una enfermedad contagiosa bajo ninguna circunstancia, ya que es un trastorno endocrino de origen genético, estructural o idiopático. No existe riesgo alguno de transmisión a través del contacto físico, fluidos o convivencia, por lo que las personas con deficiencia de la hormona de crecimiento pueden participar plenamente en actividades sociales y escolares.
La deficiencia de la hormona de crecimiento ocurre cuando la glándula pituitaria no produce cantidades suficientes de esta hormona vital. Las causas pueden ser variadas: desde mutaciones genéticas específicas (como en los genes GH1 o GHRHR), lesiones cerebrales, tumores hipofisarios o tratamientos previos como radioterapia craneal. En muchos casos, la causa exacta sigue siendo desconocida, clasificándose como DHC idiopática.
La deficiencia de la hormona de crecimiento puede tener un componente hereditario, aunque no siempre es el caso. Cuando existe una mutación genética identificable, el patrón de herencia puede ser autosómico recesivo, autosómico dominante o ligado al cromosoma X. Es fundamental realizar una consulta con un genetista para evaluar el riesgo familiar específico.
Los síntomas suelen aparecer en la infancia y se caracterizan principalmente por:
En DiseaseMaps.org, contamos con 58 personas con deficiencia de la hormona de crecimiento que comparten sus experiencias. Conectar con otros pacientes ayuda a normalizar el tratamiento y a manejar el impacto emocional que puede generar el diagnóstico de deficiencia de la hormona de crecimiento.
Aviso médico: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.