Sí, la práctica de actividad física es altamente recomendable para personas con hemofilia, ya que fortalece la musculatura y mejora la estabilidad articular, lo cual reduce la frecuencia de sangrados espontáneos. Es fundamental adaptar el deporte al nivel de severidad de la hemofilia de cada paciente, priorizando actividades de bajo impacto y siempre bajo la supervisión de un equipo médico especializado.
Para quienes viven con hemofilia, el sedentarismo puede ser contraproducente, ya que la debilidad muscular aumenta la carga sobre las articulaciones, haciéndolas más susceptibles a hemartrosis (sangrados articulares). El ejercicio físico ayuda a mejorar la propiocepción, el equilibrio y la fuerza, elementos clave para proteger las articulaciones diana. En la comunidad de DiseaseMaps.org, donde actualmente contamos con 334 personas con hemofilia, muchos pacientes reportan una mejora significativa en su calidad de vida y bienestar mental tras incorporar rutinas de ejercicio supervisadas a su vida diaria.
La elección del deporte depende del perfil individual de cada paciente con hemofilia y de su tratamiento profiláctico actual. Los expertos clasifican las actividades según su riesgo de impacto:
La intensidad debe ser progresiva. Para un paciente con hemofilia, la regla de oro es "escuchar al cuerpo". Si aparece dolor articular, inflamación o sensación de calor en una articulación, se debe suspender la actividad inmediatamente y consultar con el hematólogo. Se recomienda iniciar con sesiones de 20 a 30 minutos, tres veces por semana, enfocándose en ejercicios de fortalecimiento isométrico antes de pasar a actividades aeróbicas más dinámicas. La clave es la consistencia y no el esfuerzo máximo.
Antes de iniciar cualquier programa de ejercicios, es vital que el paciente con hemofilia coordine con su centro de tratamiento de hemofilia (CTH). El médico puede ajustar la profilaxis (la administración del factor de coagulación) para asegurar que los niveles de factor estén en su punto óptimo durante el ejercicio. Además, es fundamental el uso de equipo de protección personal (cascos, rodilleras o coderas) incluso en actividades de bajo riesgo para prevenir lesiones accidentales.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su hematólogo antes de iniciar cambios en su rutina de ejercicio.