El espasmo hemifacial (EHF) no es una enfermedad contagiosa bajo ninguna circunstancia, ya que no tiene un origen infeccioso, viral ni bacteriano. Se trata de un trastorno neuromuscular crónico causado por una compresión mecánica del nervio facial, por lo que es imposible transmitir el espasmo hemifacial a otras personas a través del contacto físico o fluidos.
El espasmo hemifacial (EHF) ocurre cuando un vaso sanguíneo, generalmente una arteria, presiona el nervio facial cerca de su salida del tronco encefálico. Esta compresión genera una desmielinización focal que provoca que el nervio envíe señales eléctricas erróneas a los músculos de un solo lado de la cara. A diferencia de las enfermedades infecciosas, el espasmo hemifacial es un fenómeno mecánico-estructural que afecta únicamente al individuo que lo padece.
En la gran mayoría de los casos, el espasmo hemifacial (EHF) no se considera una enfermedad hereditaria. Aunque existen casos muy raros de predisposición anatómica familiar, la causa predominante es el contacto neurovascular adquirido con la edad. Los factores que suelen estar involucrados en el desarrollo del espasmo hemifacial incluyen:
Es vital comprender que el espasmo hemifacial (EHF) es una condición unilateral, lo que significa que solo afecta a un lado de la cara. El diagnóstico médico es fundamental para descartar otras patologías como el blefaroespasmo esencial benigno, que suele ser bilateral. En nuestra comunidad de DiseaseMaps, 13 personas con espasmo hemifacial (EHF) comparten sus experiencias, lo que ayuda a otros pacientes a comprender que no están solos en este proceso diagnóstico.
Aviso médico: Este contenido es informativo y no sustituye el asesoramiento, diagnóstico o tratamiento médico profesional.