El VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) no es una enfermedad hereditaria, ya que no se transmite a través del ADN de los padres a los hijos, sino que es una infección viral adquirida.
Como especialista con décadas de experiencia clínica, es fundamental aclarar que el VIH SIDA no forma parte del código genético del individuo. A diferencia de las enfermedades genéticas causadas por mutaciones en los genes, el VIH SIDA es causado por un retrovirus que se transmite a través de fluidos corporales específicos, como la sangre, el semen, los fluidos rectales, el flujo vaginal o la leche materna.
Aunque el VIH SIDA no es hereditario, existe la posibilidad de transmisión vertical, es decir, de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia. Sin embargo, gracias a los avances médicos actuales, este riesgo se ha reducido drásticamente. Si una persona gestante que vive con VIH SIDA recibe tratamiento antirretroviral (TAR) adecuado, mantiene una carga viral indetectable y sigue las recomendaciones médicas, el riesgo de transmitir el virus a su bebé es prácticamente nulo.
Es vital comprender que, aunque el VIH SIDA pueda afectar a familias, esto ocurre por vías de transmisión y no por herencia biológica. La comprensión de esta diferencia es crucial para eliminar el estigma que aún rodea a la enfermedad. La medicina moderna permite que las personas que viven con el virus lleven vidas plenas, saludables y que puedan planificar una familia sin temor a que la condición se transmita a su descendencia a través de la herencia genética.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional. Si usted o un familiar tienen dudas sobre su salud, consulte siempre a su médico especialista para recibir orientación personalizada.