Sí, la práctica de deporte es generalmente recomendable y segura para personas con Síndrome de Holmes-Adie, ya que no existen contraindicaciones físicas directas para el ejercicio. La actividad física regular ayuda a mejorar el tono autonómico y el bienestar emocional, aunque es fundamental adaptar la intensidad si se presentan síntomas asociados como la hipotensión ortostática o la fotofobia.
El Síndrome de Holmes-Adie es un trastorno neurológico benigno que afecta principalmente a la pupila y a los reflejos tendinosos profundos. Debido a que el Síndrome de Holmes-Adie puede involucrar una disfunción del sistema nervioso autonómico, algunos pacientes experimentan intolerancia al calor o mareos al cambiar de postura. Por ello, la elección del ejercicio debe ser personalizada según cómo el Síndrome de Holmes-Adie se manifieste en su caso particular.
No hay deportes prohibidos, pero se sugiere priorizar actividades que permitan un control gradual de la intensidad. Los 53 miembros de nuestra comunidad de DiseaseMaps.org con Síndrome de Holmes-Adie sugieren considerar los siguientes factores al planificar su rutina:
Si durante el ejercicio nota visión borrosa o fotofobia intensa, características del Síndrome de Holmes-Adie, es recomendable hacer pausas y utilizar protección ocular (gafas de sol) si entrena al aire libre. La frecuencia ideal es realizar actividad física de intensidad moderada, como caminar a paso ligero o yoga, entre 3 y 4 veces por semana durante 30 minutos.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico o el tratamiento especializado.