Las personas con síndrome de Holt-Oram pueden realizar actividad física, pero esta debe ser personalizada según la severidad de las anomalías cardíacas y esqueléticas asociadas. Es fundamental realizar una evaluación cardiológica completa antes de iniciar cualquier rutina, ya que las arritmias o defectos estructurales cardíacos presentes en el síndrome de Holt-Oram limitan la intensidad y el tipo de esfuerzo permitido.
El síndrome de Holt-Oram se caracteriza por malformaciones en las extremidades superiores y defectos cardíacos congénitos, siendo la comunicación interauricular (CIA) y la comunicación interventricular (CIV) los más frecuentes. La capacidad de realizar deporte depende directamente de la función hemodinámica del corazón. En la comunidad de DiseaseMaps, donde 76 personas con síndrome de Holt-Oram comparten sus experiencias, observamos que muchos pacientes gestionan con éxito su condición mediante ejercicios de bajo impacto que no comprometan la estabilidad esquelética ni sobrecarguen el sistema cardiovascular.
La selección de actividades debe priorizar la seguridad y evitar ejercicios de alta intensidad o contacto físico que puedan lesionar las extremidades afectadas. Se recomienda:
Dado que el síndrome de Holt-Oram puede cursar con defectos en el sistema de conducción eléctrica del corazón, el ejercicio intenso podría desencadenar arritmias. Un cardiólogo especializado debe realizar un electrocardiograma (ECG) y, posiblemente, una prueba de esfuerzo para determinar la zona de frecuencia cardíaca segura para cada paciente con síndrome de Holt-Oram.
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su equipo de especialistas antes de realizar cambios en su rutina de salud.