El insulinoma es un tumor neuroendocrino pancreático poco frecuente que secreta insulina de forma autónoma, provocando hipoglucemias graves. Los últimos avances se centran en el uso de imágenes funcionales avanzadas, como el PET-CT con galio-68 (DOTATATE), y en técnicas de cirugía mínimamente invasiva guiada por ecografía intraoperatoria, lo que mejora significativamente la tasa de curación quirúrgica.
El diagnóstico del insulinoma ha evolucionado desde el clásico test de ayuno de 72 horas hacia métodos más precisos de localización. La implementación del PET-CT con análogos de somatostatina (68Ga-DOTATATE) ha permitido localizar tumores que antes eran invisibles en pruebas convencionales. Además, el uso de la ecografía endoscópica (EUS) ha demostrado una sensibilidad superior al 90% para identificar el insulinoma antes de la intervención quirúrgica, reduciendo el tiempo de exploración en quirófano.
La cirugía sigue siendo el estándar de oro para el insulinoma, pero los avances han permitido que la mayoría de los casos se aborden mediante laparoscopia o cirugía robótica. Para pacientes con tumores inoperables o metastásicos, las opciones han crecido:
Aunque la gran mayoría de los casos de insulinoma son esporádicos, aproximadamente el 5-10% están asociados a condiciones genéticas hereditarias, principalmente la Neoplasia Endocrina Múltiple tipo 1 (MEN1). Es fundamental realizar pruebas genéticas si el paciente es joven o tiene antecedentes familiares, ya que el manejo del insulinoma varía si forma parte de un síndrome de predisposición tumoral.
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