El cáncer de riñón no es una enfermedad contagiosa bajo ninguna circunstancia, ya que se origina por mutaciones genéticas en las células renales y no por agentes infecciosos como virus o bacterias. No existe riesgo de transmisión a través del contacto físico, fluidos corporales, al compartir espacios o mediante el cuidado de pacientes con cáncer de riñón.
El cáncer de riñón ocurre cuando las células del parénquima renal o del sistema colector sufren alteraciones en su ADN, lo que provoca un crecimiento descontrolado. A diferencia de las enfermedades transmisibles, los factores de riesgo del cáncer de riñón son mayoritariamente intrínsecos o ambientales, incluyendo el tabaquismo, la hipertensión arterial, la obesidad y la exposición prolongada a ciertos químicos industriales.
La gran mayoría de los casos de cáncer de riñón (aproximadamente el 95%) son esporádicos, lo que significa que no se heredan. Sin embargo, en un pequeño porcentaje de pacientes, la enfermedad está vinculada a síndromes genéticos hereditarios específicos. Los factores que sugieren una predisposición genética incluyen:
Recibir un diagnóstico de cáncer de riñón puede generar sentimientos de aislamiento debido a temores infundados sobre la contagiosidad. Es vital recordar que los pacientes con cáncer de riñón pueden y deben mantener sus interacciones sociales habituales. En DiseaseMaps.org, 4 personas ya comparten su experiencia, lo que demuestra la importancia de conectar con otros para reducir el estigma y la soledad asociados a esta patología.
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.