La Enfermedad de Kienböck, o osteonecrosis del hueso semilunar, se manifiesta principalmente a través de dolor crónico, rigidez y sensibilidad localizada en la cara dorsal de la muñeca. A medida que la Enfermedad de Kienböck progresa, el paciente suele experimentar una pérdida significativa de la fuerza de agarre y una movilidad reducida, lo que impacta directamente en las actividades cotidianas.
Los síntomas de la Enfermedad de Kienböck suelen evolucionar de forma gradual. Inicialmente, el dolor puede confundirse con un esguince simple, pero persiste y empeora con el uso de la mano. Los signos clínicos más frecuentes incluyen:
La Enfermedad de Kienböck se clasifica habitualmente en cuatro estadios según la escala de Lichtman. En los estadios iniciales, el hueso semilunar comienza a perder su suministro sanguíneo (isquemia). Con el tiempo, la Enfermedad de Kienböck puede llevar al colapso del hueso, lo que altera la biomecánica de toda la muñeca y desencadena cambios degenerativos secundarios o artritis radio-carpiana severa.
Vivir con la Enfermedad de Kienböck puede ser frustrante, especialmente cuando el diagnóstico se retrasa. En DiseaseMaps.org, 186 personas con Enfermedad de Kienböck han compartido que el impacto psicológico derivado de la discapacidad funcional y el dolor crónico es un aspecto fundamental del tratamiento que requiere atención tanto como la parte física.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista para un diagnóstico y plan de tratamiento personalizado.