Sí, la práctica de actividad física es altamente recomendable para personas con Síndrome de Koolen-De Vries, ya que ayuda a mejorar el tono muscular, la coordinación motora y el bienestar emocional. Se sugiere enfocar el ejercicio en actividades de bajo impacto y supervisadas, adaptadas a las capacidades individuales y al nivel de hipotonía o problemas articulares que presente cada paciente.
El Síndrome de Koolen-De Vries (causado por una microdeleción en 17q21.31) se caracteriza frecuentemente por hipotonía muscular y retraso en el desarrollo motor. El ejercicio estructurado ayuda a fortalecer el núcleo (core) y las extremidades, lo que mejora la postura y la movilidad. Además, la interacción social en entornos deportivos favorece las habilidades comunicativas, un área clave para quienes viven con el Síndrome de Koolen-De Vries.
Debido a que el Síndrome de Koolen-De Vries puede cursar con laxitud articular y dificultades de equilibrio, se recomienda priorizar actividades que mejoren la propiocepción y la estabilidad. Las opciones más recomendadas incluyen:
No existe una regla única para el Síndrome de Koolen-De Vries; la clave es la personalización. Se recomienda iniciar con sesiones cortas de 20 a 30 minutos, 2 o 3 veces por semana, bajo supervisión. Es fundamental observar la respuesta del paciente, ya que algunos niños con Síndrome de Koolen-De Vries pueden fatigarse rápidamente debido a su tono muscular basal.
Antes de iniciar cualquier programa, es vital consultar con un fisioterapeuta especializado. Los pacientes con Síndrome de Koolen-De Vries deben ser monitoreados para evitar caídas o sobreesfuerzos. En la comunidad de DiseaseMaps.org, 8 personas ya han compartido sus experiencias, lo cual puede ser un recurso valioso para intercambiar consejos prácticos sobre actividades que han funcionado en otros casos.
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; siempre consulte con su equipo de especialistas antes de iniciar nuevas rutinas.