No, el trastorno de aprendizaje no es una enfermedad contagiosa bajo ninguna circunstancia, ya que no tiene un origen infeccioso, viral ni bacteriano. El trastorno de aprendizaje es una condición neurobiológica persistente que afecta la forma en que el cerebro procesa la información, y no puede transmitirse entre personas por contacto físico o social.
El trastorno de aprendizaje surge de diferencias en la estructura y el funcionamiento del sistema nervioso central. La ciencia ha demostrado que no se debe a una falta de inteligencia ni a una mala educación. En la comunidad de DiseaseMaps.org, donde 7 personas ya han compartido sus experiencias, observamos que factores genéticos, complicaciones durante el desarrollo prenatal o influencias ambientales tempranas son los responsables de que el cerebro procese la información de manera distinta.
Existe una fuerte evidencia de que el trastorno de aprendizaje tiene un componente hereditario significativo. Los estudios clínicos sugieren que los niños con antecedentes familiares de dificultades en la lectura (dislexia), escritura (disgrafía) o matemáticas (discalculia) tienen una mayor probabilidad de presentar un trastorno de aprendizaje. Sin embargo, no sigue un patrón de herencia mendeliana simple, sino que es una condición poligénica compleja.
El diagnóstico no se basa en pruebas de laboratorio o contagio, sino en una evaluación multidisciplinaria. Los profesionales suelen utilizar los siguientes criterios para confirmar un trastorno de aprendizaje:
Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica profesional; ante cualquier duda, consulte siempre con su especialista de confianza.