Sí, la práctica de ejercicio físico es altamente recomendable para personas con lepra (enfermedad de Hansen), ya que ayuda a mantener la movilidad articular, mejora el tono muscular y favorece el bienestar emocional. Sin embargo, debido a la posible pérdida de sensibilidad nerviosa característica de la lepra, es fundamental adaptar la intensidad y el tipo de actividad para evitar lesiones inadvertidas.
La lepra puede afectar los nervios periféricos, lo que provoca debilidad muscular y pérdida de sensibilidad. El ejercicio regular ayuda a prevenir contracturas y mantiene la funcionalidad de las extremidades. Al realizar actividad física, los pacientes con lepra pueden mejorar su circulación sanguínea y su salud mental, factores clave para sobrellevar una condición crónica que a menudo conlleva estigma social.
Debido a la neuropatía asociada a la lepra, el mayor riesgo es la formación de heridas o úlceras que el paciente no siente. Por ello, se recomienda seguir estas pautas:
No existe una regla única, pero se sugiere una intensidad moderada (que permita mantener una conversación durante el ejercicio). La frecuencia ideal es de 3 a 5 veces por semana, durante 30 minutos, siempre bajo supervisión médica si existen secuelas motoras. Es vital escuchar al cuerpo y detenerse ante cualquier signo de fatiga muscular o dolor.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye el consejo médico profesional; siempre consulte a su equipo de salud antes de iniciar una nueva rutina de ejercicios.