La malformación linfática no es una enfermedad contagiosa, infecciosa ni transmisible bajo ninguna circunstancia. Se trata de una anomalía del desarrollo del sistema linfático presente desde el nacimiento, que surge debido a un error en la formación de los vasos linfáticos durante la etapa embrionaria.
La malformación linfática es una lesión benigna causada por una interrupción en el desarrollo normal de los conductos linfáticos. A diferencia de las infecciones, no está provocada por virus, bacterias u hongos, por lo que no existe riesgo alguno de contagio al interactuar con otras personas. Estas malformaciones pueden variar en tamaño, desde quistes microscópicos hasta grandes masas visibles que pueden afectar tejidos blandos, piel o incluso órganos internos.
En la gran mayoría de los casos, la malformación linfática ocurre de forma esporádica, lo que significa que no se hereda de los padres. Las investigaciones sugieren que estas anomalías se deben a mutaciones genéticas somáticas que ocurren durante el desarrollo fetal temprano, y no a mutaciones heredadas en los óvulos o espermatozoides. Aunque existen síndromes genéticos poco comunes donde la malformación linfática es un rasgo asociado, esto es una minoría clínica.
Para tranquilidad de los pacientes y sus familias, es importante distinguir la malformación linfática de otras afecciones comunes:
En nuestra plataforma, contamos con 11 personas con malformación linfática que comparten sus vivencias. Conectar con otros pacientes que comprenden el impacto de esta condición ayuda a reducir el aislamiento y a gestionar mejor las dudas sobre el diagnóstico y el tratamiento.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico o el tratamiento personalizado.