El Síndrome de Maroteaux-Lamy, también conocido como mucopolisacaridosis tipo VI (MPS VI), es un trastorno metabólico genético causado por la deficiencia de la enzima arilsulfatasa B. Esta carencia provoca la acumulación progresiva de glucosaminoglicanos (dermatán sulfato) en diversos tejidos y órganos del cuerpo, lo que desencadena los síntomas característicos de esta enfermedad multisistémica.
El Síndrome de Maroteaux-Lamy es una condición hereditaria autosómica recesiva. Esto significa que un individuo debe heredar dos copias defectuosas del gen ARSB (localizado en el cromosoma 5q14.1), una de cada progenitor, para desarrollar la enfermedad. La falta de actividad funcional de la enzima arilsulfatasa B impide que el organismo descomponga adecuadamente las cadenas largas de azúcares, lo que resulta en un almacenamiento lisosomal tóxico que afecta al tejido conectivo, los huesos y órganos internos.
Al ser una herencia autosómica recesiva, los padres de una persona con Síndrome de Maroteaux-Lamy suelen ser portadores asintomáticos. Si ambos padres son portadores, existe un riesgo del 25% en cada embarazo de tener un hijo afectado. Es fundamental que las familias busquen asesoramiento genético para comprender las probabilidades de recurrencia y realizar pruebas de detección si es necesario.
La acumulación de dermatán sulfato debido al Síndrome de Maroteaux-Lamy impacta el desarrollo físico de forma heterogénea. Los efectos clínicos más comunes incluyen:
El diagnóstico del Síndrome de Maroteaux-Lamy se confirma mediante la medición de la actividad enzimática de la arilsulfatasa B en leucocitos o fibroblastos, y se corrobora mediante pruebas genéticas moleculares para identificar mutaciones en el gen ARSB.
Aviso médico: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista para decisiones sobre su salud.