El síndrome MELAS no es una enfermedad contagiosa, infecciosa ni transmisible por contacto físico o ambiental. Se trata de un trastorno genético mitocondrial causado por mutaciones en el ADN mitocondrial, lo que significa que su origen es estrictamente biológico y hereditario, no causado por virus o bacterias.
El síndrome MELAS (siglas en inglés de Encefalomiopatía Mitocondrial, Acidosis Láctica y episodios similares a accidentes cerebrovasculares) es una enfermedad multisistémica rara. Su causa reside en mutaciones genéticas, siendo la más común la variante m.3243A>G en el gen MT-TL1. Estas mutaciones afectan la capacidad de las mitocondrias —las "centrales eléctricas" de nuestras células— para producir energía de manera eficiente, lo que provoca que órganos con alta demanda energética, como el cerebro y los músculos, no funcionen correctamente. Al ser un problema en el ADN celular, es imposible transmitir el síndrome MELAS a través del aire, el agua, el contacto físico o fluidos corporales.
Sí, el síndrome MELAS se hereda a través de un patrón llamado herencia materna. Dado que las mitocondrias se heredan casi exclusivamente del óvulo materno, una madre que porta la mutación puede transmitirla a todos sus hijos, independientemente de su sexo. Sin embargo, la expresión de la enfermedad es altamente variable debido a la heteroplasmia (la proporción de mitocondrias mutadas frente a las sanas en cada tejido). Es importante enfatizar que, aunque es hereditario, no se "contagia" entre personas de una misma familia o comunidad; la condición ya está presente en el código genético desde la concepción.
El síndrome MELAS suele manifestarse con síntomas neurológicos y musculares que requieren un manejo multidisciplinario. En la comunidad de DiseaseMaps.org, donde actualmente contamos con 80 personas que comparten sus experiencias con el síndrome MELAS, los síntomas reportados con mayor frecuencia incluyen:
El diagnóstico del síndrome MELAS es complejo y requiere una combinación de evaluación clínica, estudios de imagen cerebral (como resonancia magnética), biopsia muscular (que a menudo muestra "fibras rojas rasgadas") y, fundamentalmente, pruebas genéticas moleculares para identificar la mutación específica en el ADN mitocondrial. La confirmación mediante pruebas genéticas es el estándar de oro para descartar otras patologías con síntomas superpuestos.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional; busque siempre la asesoría de su médico ante cualquier duda sobre su salud.