La actividad física es recomendable para personas con Miopatía Nemalínica, siempre que sea supervisada y adaptada a la capacidad funcional del paciente. El ejercicio debe enfocarse en mantener la movilidad y prevenir contracturas, evitando siempre la fatiga extrema que podría perjudicar la función muscular ya debilitada.
Para quienes viven con Miopatía Nemalínica, el ejercicio no busca el desarrollo de hipertrofia muscular, sino la preservación de la función articular y la mejora de la capacidad respiratoria. Dado que la Miopatía Nemalínica afecta principalmente los músculos proximales y, en ocasiones, los músculos respiratorios, el movimiento controlado ayuda a evitar la rigidez y a mantener la independencia funcional el mayor tiempo posible.
La intensidad debe ser siempre baja o moderada. Es fundamental evitar actividades de alto impacto o ejercicios excéntricos intensos, ya que el músculo afectado por la Miopatía Nemalínica tiene una capacidad de recuperación limitada. Las siguientes actividades suelen ser bien toleradas:
La regla de oro en la Miopatía Nemalínica es "no llegar al agotamiento". Si después de realizar ejercicio el paciente experimenta una debilidad muscular prolongada o dolor inusual, la intensidad debe reducirse inmediatamente. Se recomienda trabajar en sesiones cortas (15-20 minutos) varias veces por semana en lugar de sesiones largas y agotadoras.
Aviso legal: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista antes de realizar cambios en su rutina de actividad física.