La práctica de actividad física es altamente recomendable para personas con Enfermedad de Norrie, ya que promueve el desarrollo psicomotor, la salud cardiovascular y el bienestar emocional. Se sugiere priorizar actividades que fomenten la propiocepción y la orientación espacial, adaptando siempre la intensidad a las capacidades sensoriales y cognitivas del paciente.
La Enfermedad de Norrie es un trastorno genético recesivo ligado al cromosoma X que causa ceguera congénita y, con frecuencia, pérdida auditiva progresiva y discapacidad intelectual. El ejercicio es fundamental para mejorar el tono muscular, el equilibrio y la confianza en pacientes con Enfermedad de Norrie. Al ser una enfermedad que limita la entrada de información visual, el movimiento ayuda a fortalecer otros sentidos y a mejorar la conciencia corporal, elementos clave para la autonomía de quienes viven con esta condición.
Para personas con Enfermedad de Norrie, se recomiendan actividades que no impliquen un riesgo elevado de impacto ocular, dado que la estructura ocular es extremadamente frágil. Es ideal elegir disciplinas que permitan el control del entorno:
La frecuencia debe ser constante, idealmente 3 veces por semana, para establecer rutinas que faciliten la estabilidad emocional de los pacientes con Enfermedad de Norrie. La intensidad debe ser moderada, evitando ejercicios de alta presión intraocular o contacto físico brusco. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, 22 personas con Enfermedad de Norrie han compartido cómo la actividad física adaptada ha sido un pilar fundamental en su calidad de vida.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional; siempre consulte a su equipo de salud antes de iniciar cualquier rutina de ejercicios.