El onfalocele es un defecto congénito de la pared abdominal en el cual los órganos del bebé (como el hígado o los intestinos) protruyen a través del ombligo, quedando cubiertos por un saco membranoso. Este diagnóstico se realiza principalmente mediante ecografías prenatales durante el embarazo, permitiendo una planificación médica especializada para el momento del nacimiento.
El onfalocele se detecta habitualmente entre las semanas 12 y 18 del embarazo mediante una ecografía obstétrica de rutina. El médico observará la presencia de una masa fuera del abdomen del feto, protegida por una membrana transparente compuesta por peritoneo y amnios. A diferencia de la gastrosquisis, donde los órganos están expuestos, en el onfalocele el saco intacto es la clave diagnóstica que permite a los especialistas diferenciar la condición.
La presencia de un onfalocele puede estar aislada o formar parte de síndromes genéticos más complejos. Se estima que entre el 30% y el 70% de los casos de onfalocele se asocian con otras anomalías, como defectos cardíacos, anomalías cromosómicas (como la trisomía 13, 18 o 21) o el síndrome de Beckwith-Wiedemann. Los expertos recomiendan realizar estudios genéticos adicionales para obtener un panorama completo de la salud del bebé.
El manejo del onfalocele depende estrictamente del tamaño del defecto y de si existen otros órganos involucrados. Los pasos clínicos comunes incluyen:
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.