La onfalocele es un defecto congénito de la pared abdominal en el cual los órganos internos del bebé, como el hígado o los intestinos, protruyen a través del ombligo cubiertos por un saco membranoso. Este diagnóstico requiere una evaluación multidisciplinaria inmediata al nacer, ya que los síntomas clínicos dependen directamente del tamaño del saco y de la presencia de anomalías asociadas.
El signo clínico principal de la onfalocele es la presencia de un saco transparente en la base del cordón umbilical que contiene vísceras abdominales. A diferencia de la gastrosquisis, los órganos en la onfalocele están protegidos por una membrana delgada compuesta por peritoneo y amnios. Los síntomas secundarios pueden incluir dificultad respiratoria si el defecto es muy grande (lo que limita el desarrollo pulmonar) y posibles complicaciones metabólicas o infecciosas si el saco se rompe.
La onfalocele se detecta frecuentemente durante las ecografías prenatales de rutina, generalmente en el segundo trimestre. Tras el nacimiento, el diagnóstico es visual. Es fundamental realizar pruebas adicionales para descartar condiciones genéticas asociadas, ya que aproximadamente el 50% de los casos de onfalocele se presentan junto con otros síndromes genéticos o anomalías cardíacas.
La gestión de la onfalocele debe considerar los siguientes factores críticos:
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional; consulte siempre a su equipo de salud.