La osteonecrosis, también conocida como necrosis avascular, se identifica principalmente a través de un dolor articular persistente que empeora con el movimiento o la carga de peso, y suele confirmarse mediante estudios de imagen como la resonancia magnética (RM). Si experimenta dolor crónico en la cadera, rodilla o hombro, es fundamental consultar a un especialista para descartar la muerte del tejido óseo causada por una interrupción del flujo sanguíneo.
En las etapas iniciales, la osteonecrosis puede ser asintomática. A medida que la enfermedad progresa, el síntoma más común es un dolor sordo o punzante en la articulación afectada. Inicialmente, el dolor puede aparecer solo al aplicar presión, pero con el tiempo, la osteonecrosis provoca molestias incluso en reposo, limitando significativamente el rango de movimiento articular.
El diagnóstico de la osteonecrosis requiere una evaluación clínica detallada y pruebas de imagen avanzadas. Dado que las radiografías simples a menudo no detectan cambios en las etapas tempranas, los médicos suelen solicitar:
La osteonecrosis no ocurre al azar; suele asociarse con factores de riesgo específicos. Entre los más relevantes se encuentran el uso prolongado de corticosteroides, el consumo excesivo de alcohol, antecedentes de traumatismos o fracturas articulares, y ciertas condiciones como la enfermedad de Gaucher o el lupus eritematoso sistémico.
Actualmente, 410 personas con osteonecrosis comparten sus experiencias en DiseaseMaps.org. Conectar con esta comunidad puede ser vital para gestionar el impacto emocional de la enfermedad y aprender estrategias de afrontamiento de quienes viven con el mismo diagnóstico.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.